Volver a la página principal

The A-team


Calificación //
Aunque el filme se permita algunos breves momentos de pura libertad la película resulta demasiado calculada, demasiado correcta, aún en sus virtudes.
The A-team (Estados Unidos - 2010)

Brigada A es una de las series de los ochenta que todavía mantiene parte de su encanto. Compartía la misma riqueza en su concepción que División Miami, aunque desde polos ideológicos opuestos. A partir de un desarrollo elemental pero cuidadoso de los personajes, las dos ofrecían complejidad en sus tramas, promoviendo distintas lecturas y consolidándose como emblemas de posturas a favor y en contra, respectivamente, de la administración Reagan.

No obstante, esta adaptación comparte similitudes no con la Miami vice –en la que el director Michael Mann configuraba una actualización del contexto del original, presentando una geopolítica del narcotráfico y la labor policial-, sino con la de SWAT, realizada hace algunos años y protagonizada por Colin Farrell y Samuel Jackson. Aquella tenía una arquitectura sumamente superficial, yendo hacia el lugar más seguro. Bastante hay de eso en esta Brigada A.

Al igual que la serie, esta remake cinematográfica busca fortalecerse en los actores. Varios nombres se habían barajado para los distintos papeles antes de comenzar la producción: Bruce Willis y George Clooney para el rol de Hannibal Smith; Woody Harrelson y Ryan Reynolds para el de Murdock; Ice Cube para el de B.A. Baracus; entre otros.

Al final, para Smith quedó Liam Neeson, un intérprete metódico y correcto, que nunca patina (ni va a patinar), pero que tampoco posee un gran carisma, que era el distintivo del personaje original. Lo mismo con Bradley Cooper, quien por momentos intenta una actualización y relectura de Templeton “Faceman” Peck, aunque termina quedándose en la faceta más evidente: la del playboy que sonríe y se levanta minas todo el tiempo. En lo que se refiere a Baracus y Murdock, las actuaciones de Quinton “Rampage” Jackson y Sharlto Copley se exceden y restan, de acuerdo al caso. El primero glomouriza la rudeza que tenía el encarnado por Mr. T, agregándole aristas dramáticas que se revelan redundantes. El segundo queda reducido al lugar de comic relief, dejando fuera el ingenio y el sarcasmo que lo elevaban por encima de la obviedad.

Buena parte de todo esto se debe a Joe Carnahan –quien tenía como antecedentes a Narc y La última carta-, quien se ocupa tanto del guión como de la dirección. Es llamativo lo errático de sus decisiones en lo que respecta, por ejemplo, a las escenas de acción: en algunas, privilegia el plano de conjunto y apuesta, correctamente, a la fisicidad; en otras, mueve demasiado la cámara, con lo que se pierde perspectiva; en la secuencia final, cede a la tentación de los efectos especiales, escapándosele toda chance de verosimilitud.

La cadena de irregularidades prosigue. De ahí que el villano principal, interpretado por Patrick Wilson, aparece siempre desdibujado, aunque el secundario –encarnado por Brian Bloom, quien merece atención por su performance- es tan gracioso como siniestro. Además, el relato hilvana demasiadas líneas narrativas y muchas cosas se pierden en el camino, aunque prima la noción de grupo y hasta de sano machismo (en el sentido más amistoso del término) en varios tramos. Y, principalmente, el filme se permite algunos momentos de pura libertad, como en el que un tanque va cayendo en paracaídas miles de metros. Lástima que igual suene todo demasiado calculado, demasiado correcto, aún en las virtudes.

Al final, sólo nos queda una pregunta: ¿Para cuándo la adaptación cinematográfica de ALF?

Rodrigo Seijas
redaccion@cineramaplus.com.ar
<

"Yo no se nada acerca del suicidio. Crecí en Brooklyn, allí la gente es demasiado infeliz como para suicidarse"
(Woody Allen en 'Crimenes y Pecados')

-¿Qué haces el sábado por la noche?
-Me voy a suicidar.
-¿Qué tal el viernes?
('Sueños de un seductor')

Renault: -Rick, en este café se venden muchas visas de salida, pero sabemos que usted nunca vendió ninguna. Esa es la razón por la cual le permitimos mantenerlo abierto.
Rick: -¿Si? Pensé que era porque lo dejaba a usted ganar a la ruleta.
Renault: -Esa es otra razón.
(Claude Rains y Humphrey Bogart en 'Casablanca')

"No quiero vivir en una ciudad en la que la unica ventaja cultural es poder doblar a la izquierda en rojo."
(Woody Allen en 'Annie Hall')

"Ser productor de cine es como ser plomero: si lo hacés bien, nadie se da cuenta; si lo hacés mal, se llena todo de mierda."
(Dustin Hoffman en 'Mentiras que matan')

 
Staff Contáctenos


  todos los derechos reservados - 2004
 
Powered and Hosted by:
CafeXmedio