| Calificación // |
    Interesante apuesta por la aventura. |
Otros datos |
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Basada en la saga de vídeojuegos “Prince of Persia”. |
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| Prince of Persia: The Sands of Time
(Estados Unidos -
2010) |
A volar sin alfombras mágicas
Pareciera que la aventura ha quedado ligada definitivamente al espacio de la infancia. O a lo sumo extendiéndola a la juventud y no más. Un tiempo de riesgo, de valentías alocadas y de juegos, que poco tiene que ver con la edad madura. Será por eso que el Robin Hood de Scott tiene la densidad de su estrella Rusell Crowe. Peso simbólico y literal. Y El Príncipe de Persia, las arenas del tiempo, el de su protagonista Jake Gyllenhaal. Una levedad y una bobería cuasi infantil y que de paso lo ayuda a éste a despegarse de la imagen oscura y equívoca que se ganó con su actuación en Secreto en la montaña. (¡No vaya a sembrar dudas!)
Basado en uno de los primeros videojuegos -un clásico a estas alturas que supo ir aggiornándose a medida que avanzaba la tecnología-, el filme aprovecha esa dinámica para plantear su narración vertiginosa, aleatoria y bastante simple. El joven heredero (que no es hijo legítimo del Rey) rebelde y pendenciero será el encargado de salvar al mundo de su destrucción total en manos de quien se apodere de una daga antigua que, con un poco de arena sagrada en el interior de su empuñadura de cristal, ofrece a quien la posea el poder de volver el tiempo atrás. Claro que para ello el joven deberá sortear mil y un peligros externos, desenmascarar a los enemigos ocultos entre sus seres queridos y aceptar que su corazón ha sido flechado por una dama tan arriesgada como él mismo.
Lealtad, familia, amistad, valentía, amor. Típicos tópicos a desarrollar entre espadas y desiertos. Mike Newell utiliza la tecnología para construir un mundo de ficción que resulte real en el imaginario que el mismo cine nos legó. Y hasta emplea técnicas que remedan las de las pantallas de los videojuegos en determinadas escenas.
Conocido (y no por ello menos entretenido) camino del héroe que, en manos del productor Bruckheimer de la saga Piratas del Caribe (de quien pretende evidentemente tomar la posta) y de la factoría Disney, no da respiro con sus peripecias, batallas y rescates “difíciles pero no imposibles” como suele decir el protagonista. La comparación es muy sencilla: con la primera imagen uno se sube a un carrito de montaña rusa de parque de atracciones y sólo se detiene con el último fotograma. En el medio no hay tiempo para observar improcedencias históricas, anacronismos, miradas modernas sobre usos y costumbres, occidentalizaciones, paralelismos imperiales, porque su apuesta es con respecto al espíritu que procura recuperar en el espectador. Uno que transporte a éste a aquel niño inocente que creía que el amor, la nobleza y la verdad siempre se imponían en el mundo y nos dejaban bien parados. Uno sabe que no es así pero un rato de ilusión nunca viene mal. Y eso es lo que parece haber comprendido un elenco que sabe lo que está haciendo y encuentra especialmente en Alfred Molina una festiva y juguetona interpretación.
Javier Luzi
redaccion@cineramaplus.com.ar
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"Los muertos saben sólo una cosa: es mejor estar vivo."
(Matthew Modine en 'Nacido para matar') |
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"¿Puede el hombre conocer el universo? Dios santo, no perderse en Chinatown ya es bastante difícil."
(Woody Allen) |
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"Seamos francos, monsieur. Ustedes necesita un milagro para escaparse de Casablanca, y los alemanes han prohibido los milagros."
(Sydney Greenstreet en 'Casablanca') |
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Louise Lasser: -¿Has estado en Dinamarca?
Woody Allen: -Sí, estuve... en el Vaticano.
Louise Lasser: -¿El Vaticano? El Vaticano está en Roma.
Woody Allen: -Bueno, les fue tan bien en Roma que abrieron otro en Dinamarca.
('Bananas') |
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"Una película de éxito es aquella que consigue llevar a
cabo una idea original."
(Woody Allen) |

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