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Nightmare on elm street


Calificación //
Apena ver que no haya un mínimo cuidado por el producto y que se perciba una manipulación del villano semejante a la prostitución.
Nightmare on elm street (Estados Unidos - 2010)

Por los derechos de un homicida

Cuando uno se pregunta casi inmediatamente para qué se hizo una película, el filme en cuestión está en serios problemas. Y eso es lo que sucede con la remake de Pesadilla en lo profundo de la noche.

Samuel Bayer, director de la versión 2010 del clásico de Wes Craven, tenía una foja de antecedentes a priori interesante, con trabajos en videoclips de David Bowie, Lenny Kravitz, Marilyn Manson, Metallica, entre otros. Además, poseía en su haber unos cuantos premios del rubro publicitario.

Sin embargo, Bayer no parece poder aplicar sus virtudes estéticas o narrativas al terreno del largometraje. Es como si su talento fuera de corto vuelo. Por eso la potencialidad revulsiva y las referencias a la actualidad que tiene el filme –ya que Freddy es un abusador de niños- se ven lavadas y anuladas. Nunca podemos identificarnos apropiadamente con los protagonistas (que en cierta manera poseen un carácter doble, son tanto víctimas como victimarios). Tampoco adquiere un sentido pleno el que Freddy pase de ser el asesino de niños que era en los ochenta al pedófilo que es en el presente: podría ser una cita social vinculada a los escándalos sexuales que protagoniza la Iglesia, pero su pertinencia nunca es realmente firme. No es que haya ambigüedad, simplemente no queda claro. Lo que sí queda claro es la justificación a la justicia por mano propia -totalmente a trasmano del exponente de 1984, donde Craven problematizaba esto, al igual que en La última casa a la izquierda (1972)-.
Algo parecido sucede con el argumento en su conjunto, que incluye varias citas al original. No funciona ni como homenaje ni como relectura desde el horizonte de expectativa del género y su público en la actualidad. De hecho, Craven, ya había concebido un metadiscurso sobre el terror con la saga Scream e incluso La nueva pesadilla (1994). Más de una década después, esos filmes se imponen como mucho más modernos, problemáticos y complejos que la realización de Bayer. No parece casualidad que Wes se haya mostrado siempre en desacuerdo con el proyecto de una remake de la saga que lo convirtió en autor definitivo dentro del espectro del horror cinematográfico.

Porque la verdad es que ni siquiera un actor perturbador en su aspecto físico y método de actuación como Jackie Earle Haley (que en verdad tiene mucho más talento que Robert Englund, el Kruger emblemático), consigue salvar las papas. Su competencia queda disuelta en un mar de frases obvias y superficialidad. Y si él queda mal parado, imagínense el resto del elenco, donde se destacan unas cuantas chicas lindas carentes de capacidades actorales.

En consecuencia, la conclusión sobre por qué se hizo esta película es que fue sólo por el dinero, y que en el medio se olvidaron de que había hacerla bien, para que valiera la pena verla. Esto no implica ponerse en ingenuos: el mundo es capitalista, se mueve a partir del dinero, Hollywood también lo hace, la primera Pesadilla también buscaba hacer guita (y la hizo), lo mismo que sus secuelas. Pero no puede ser que no haya un mínimo cuidado por el producto, que se perciba una manipulación del villano casi semejante a la prostitución. Sonará medio extraño, pero Freddy, con lo turro que es, merecía más cuidado y consideración: un asesino como él tiene derecho a un filme de terror auténtico.

Rodrigo Seijas
redaccion@cineramaplus.com.ar
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Louise Lasser: -¿Has estado en Dinamarca? Woody Allen: -Sí, estuve... en el Vaticano. Louise Lasser: -¿El Vaticano? El Vaticano está en Roma. Woody Allen: -Bueno, les fue tan bien en Roma que abrieron otro en Dinamarca.
('Bananas')

"La mierda se acumulaba tan rápido en Vietnam que necesitabas alas para mantenerte sobre ella."
(Martin Sheen en 'Apocalípsis now')

Kleinmann: -Nunca en mi vida pagué por sexo.
Prostituta: -Eso es lo que vos creés.
(Woody Allen y Lily Tomlin en 'Sombras y niebla')

Annie: -¡Es tan limpia California!
Alvy: -Eso es porque no tiran la basura, sino que la transforman en programas de televisión.
(Diane Keaton y Woody Allen en 'Annie Hall')

"No, no te voy a besar, aunque lo necesitás mucho. Ese es tu problema. Deberías ser besada más a menudo, y por alguien que sepa como hacerlo."
(Clark Gable en 'Lo que el viento se llevó')

 
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